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“La mediocridad laboriosa, los revendedores de complejidad, aquellos que acumulan datos inútiles e investigaciones interminables que no llegan a ninguna conclusión, están ganando cada vez más terreno. Pero, a veces, un sólo gesto creativo es una acupuntura tan poderosa que permite progresar” Jaimer Lerner en Acupuntura Urbana
Desde hace tiempo este tipo de carteles viene multiplicándose como si de una silenciosa invasión de los ultracuerpos se tratara, por las calles, plazas y espacios verdes de muchos municipios de España. Son carteles, que como los dos que aparecen sobre este párrafo se encuentran en espacios urbanos donde la prohibición resulta increíblemente absurda. El primero, en la Plaza Luca de Tena en el barrio madrileño de Arganzuela, en medio de una zona de juegos infantiles (!). El segundo en la plaza de Jaume Sabartés en Barcelona, que estaba pidiendo a gritos los gritos del juego de los niños. Esta nueva línea de cartelería institucional fue también la que llenó la mirada urbana de los miembros de Alternativa Joven de Parla y les llevó a poner en marcha la interesantísima campaña Recuperando las Calles.
Dentro de esta campaña AJ ha organizado jornadas de juegos tradicionales y juegos del mundo, versiones de “cogido”, “perro”, “fuga”, “la galleta” de países como Marruecos, Bolivia, Perú, la India, China o EE.UU; una chocolatada popular; y el último, a la hora de escribir este post, un encuentro de malabares para niños y jóvenes el 17 de mayo. Tienen previstos así mismo un campeonato de mus y un día de la pintura. Podéis encontrar toda la información y novedades sobre la campaña en su web: www.alternativajoven.com. Ha habido otras campañas aparentemente similares a la que está llevando a cabo AJ en Parla, como por ejemplo la que en febrero pasado protestó por, la que vinieron en llamar, Ordenanza Incívica de Zaragoza (por cierto, si alguien sabe en qué acabó me encantaría saberlo, comentarios abiertos). Pero la que comento en este post, y me lleva a iniciar toda una serie bajo el título de ¿Prohibido jugar a la pelota?, me interesa especialmente porque no nace y muere como protesta ante una violencia institucional puntual sino del conocimiento de una situación real, de la detección de una oportunidad y de una respuesta creativa, que no reactiva [constructividad vs. negatividad] para dar una nueva dirección a la forma en que entendemos los espacios públicos. Una respuesta nómada además, ya que las asociaciones pertenecientes a AJ llevan reclamando una Casa de la Juventud desde el año 2000. Parece que ese nomadismo les ha llevado a valorar aún más la importancia que tiene el espacio público libre para la construcción de proyectos colectivos.
El texto con el que AJ presentó la campaña resume perfectamente y sin necesidad de añadidos o comentarios la intención y la importancia de acciones como esta:
Seguiré informando desde este espacio de los inventos lúdico-sociales y nuevos avances en la reinvención de los espacios públicos de Parla por parte de AJ. El post que hace unos días empecé a escribir sobre la iniciativa Recuperando las Calles de Alternativa Joven de Parla ha ido creciendo hasta convertirse en una serie de posts que iré publicando a lo largo de esta semana y en los que se hablará sobre: » El efecto de los textos de la mediocridad laboriosa, también conocidos como ordenanzas absurdas. Cuando se anula la posibilidad de incertidumbre del individuo se camina hacia su deshumanización. » La necesidad de renovar el contrato social desde la necesidad de incertidumbre para una sociedad rica en creatividad y relaciones. » El papel necesario del conflicto en la vida urbana. » El espacio público como lugar de aprendizaje del ciudadano. La lección histórica de Holanda. » Propuestas pasadas, propuestas contemporáneas, propuestas futuras. |
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Ordenanza General de Protección del Medio Ambiente Urbano. Extracto: La protección de la tranquilidad y sosiego que integran la propia naturaleza de las zonas verdes, exige que:
Junto a la sostenibilidad de fachada, la innovación y la creatividad se han convertido actualmente en el nuevo mantra de nuestra sociedad. Repetido por políticos y empresarios sin parar parece ser la solución a todos los problemas, pero tal y como nos plantea Diego Uribe en el muy interesante Enjambre, ¿queremos de verdad alumnos creativos?O extendiendo la pregunta, ¿queremos de verdad ciudadanos creativos?En el post anterior de esta serie ¿Prohibido jugar a la pelota? aplicaba el concepto “textos de la mediocridad laboriosa” para definir algunas ordenanzas absurdas que se están multiplicando en los ayuntamientos del país. Mencionaba el caso que conocía del Ayuntamiento de Madrid, el de Parla contra el que contestaban los miembros de Alternativa Joven es exactamente igual, en Zaragoza tenemos el caso de la “ordenanza incívica”, en Barcelona el de la “norma cívica”, y así podríamos seguir enumerando hasta el final de este espacio.El texto que encabeza este post me parece un buen ejemplo de “texto de la mediocridad laboriosa”. Se trata de un texto:
LA NECESIDAD DE INCERTIDUMBRE. Llegamos así a una nueva idea, nuestra NECESIDAD DE INCERTIDUMBRE. Incertidumbre sin la que todos los sueños de innovación y creatividad de políticos y empresarios se hace imposible. Pero, un momento, ¿no son ellos mismos los que crean estos textos de la mediocridad laboriosa? El pasado otoño escribía, para el proyecto UNCERTAINTY PRINCIPLES realizado en los talleres URBANACCIÓN de La Casa Encendida, el siguiente texto:
En aquel proyecto se hablaba del papel que el diseño y la videovigilancia en nuestras ciudades va anulando dimensiones de incertidumbre a nuestras vidas. Aquellas tenían un carácter inmaterial, las ordenanzas tienen un grado más de materialidad en su acción sobre nuestras vidas, tal y como escribe Sergio Soria en su blog:
Y así, paso a paso, la incertidumbre desaparece de nuestras vidas (y su desaparición alimenta nuestras manías persecutorias y miedos securitarios), y con la incertidumbre nuestra libertad y nuestra capacidad de crear, de jugar, de inventar caminos alternativos… en resumen, nuestra humanidad. REINVENTAR EL CONTRATO SOCIAL. El contrato social es el acuerdo implícito entre los miembros de una sociedad que pierden una parte de su libertad a cambio de una serie de derechos. Pero, ¿qué pasa cuando el recorte de libertad no nos lleva a nuevos derechos reales sino a lo contrario?La necesidad de reinventar un contrato social que gobierne los espacios públicos se nos aparece tras el choque con los textos de la mediocridad laboriosa como una de las tareas más urgentes a llevar a cabo.El espacio público es el espacio de la incertidumbre por excelencia, y en esa incertidumbre está el origen de toda creatividad y equilibrio social. Surgen así nuevas preguntas:
Preguntas cuyas respuestas no pueden estar aisladas. Al responder a una las demás deben estar presentes. En los próximos posts de esta serie ¿Prohibido jugar a la pelota? seguiremos por estos caminos:>> El papel necesario del conflicto en la vida urbana.>> El espacio público como lugar de aprendizaje del ciudadano. La lección histórica de Holanda.>> Propuestas pasadas, propuestas contemporáneas, propuestas futuras. |
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«La tarea más difícil para los hombres grises fue guiar según sus planes, a los niños amigos de Momo. Después de que Momo hubo desaparecido, los niños se reunían siempre que les era posible, en el viejo anfiteatro. Habían inventado cada vez juegos nuevos, y un par de cajas viejas les bastaban para emprender largos viajes de exploración o construir castillos y fortalezas. Habían seguido trazando sus planes y contándose sus cuentos; en resumen, habían hecho como si Momo estuviera todavía con ellos. Y, sorprendentemente, había resultado que parecía que en verdad estuviera con ellos. Los niños, además, no habían dudado ni por un momento de que Momo volvería. Si bien nunca se había hablado de ello, tampoco era necesario. La callada certidumbre unía a los niños entre sí. Momo les pertenecía y era su centro secreto, estuviera allí o no. Contra ésos no habían podido los hombres grises. Si no podían hacerse con los niños directamente, para apartarlos de Momo, tendrían que hacerlo a través de un rodeo. Y ese rodeo eran los adultos, que mandaban sobre los niños. No todos los adultos, claro está, sino aquellos que servían como auxiliares de los hombres grises que, por desgracia, no eran pocos. Además, los hombres grises usaron contra los niños sus propias armas. Porque, de repente, algunos se acordaron de las manifestaciones, de las pancartas y los letreros de los niños. - Tenemos que emprender alguna cosa -se decía-, porque no puede ser que haya cada vez más niños que estén solos, sin que nadie se ocupe de ellos. No se les puede hacer ningún reproche a los padres, porque la vida moderna no les deja tiempo para cuidar suficientemente a sus hijos. Pero el ayuntamiento debería ocuparse de ello. - No puede ser -decían otros- que se ponga en peligro la fluidez del tráfico por culpa de niños vagabundos. El aumento de accidentes causados por los niños en las calles cuesta cada vez más dinero que se podría emplear mejor en otros usos. - Los niños sin vigilancia -explicaban otros- se estropean moralmente y se convierten en delincuentes. El ayuntamiento ha de cuidar de que se registre a todos los niños. Hay que construir instalaciones donde se les eduque para que sean miembros útiles y eficientes de la sociedad. Otros decían: - Los niños son el material humano del futuro. El futuro será una época de máquinas a reacción y cerebros electrónicos. Se necesitará un ejército de especialistas y técnicos para manejar todas esas máquinas. Pero en lugar de preparar a nuestros hijos para ese mundo de mañana permitimos todavía que muchos de ellos pierdan gran parte de su precioso tiempo en juegos inútiles. Es una vergüenza para nuestra civilización y un crimen ante la humanidad futura. Todo eso resultaba enormemente convincente a los ahorradores de tiempo. Y como ya había muchos ahorradores de tiempo en la gran ciudad, pronto consiguieron convencer al ayuntamiento de la necesidad de hacer algo por todos esos niños descuidados. Como consecuencia, en todos los barrios se construyeron los llamados «depósitos de niños». Se trataba de grandes edificios en los que había que entregar, y recoger, si era posible a todos los niños de los que nadie se podía ocupar. Se prohibió severamente que los niños jugaran por las calles, en los parques o en cualquier otro lugar. Si se encontraba a algún niño en esos lugares, siempre había alguien que lo llevaba al depósito de niños más cercano. Y a los padres se les castigaba con una buena multa. Tampoco los amigos de Momo escaparon a esa nueva normativa. Fueron separados, según el barrio del que provenían, y los metieron en depósitos de niños diversos. Se acabó lo de inventarse ellos mismos sus juegos. Los vigilantes prescribían los juegos, que sólo eran de aquellos con los que también aprendían alguna cosa útil. Mientras tanto olvidaron otra cosa, claro está: la capacidad de alegrarse, de entusiasmarse y de soñar. Con el tiempo, los niños tuvieron la misma cara que los ahorradores de tiempo. Desencantados, aburridos y hostiles, hacían lo que se les exigía. Y si alguna vez los dejaban que se entretuvieran solos, ya no se les ocurría nada. Desde entonces, el anfiteatro había quedado triste y solo.» Fragmento de Momo de Michael Ende. |


Mediapolis. Popular Culture and the City, Alex de Jong & Marc Schuilenburg
La sociedad abierta y sus enemigos, Karl Popper
El Idiota | Los demonios | Crimen y Castigo | Los Hermanos Karamazov, Fiodor Dostoievski
Obras. Albert Camus.
Ground-Up City. Play as a design tool, Liane Lefaivre+Döll
The Child in the City | Talking Schools, Colin Ward
Crítica de la Razón Cínica, Peter Sloterdijk
Uno mismo y los otros | El respeto o la mirada atenta , Josep M. Esquirol
L’enracinement, Simone Weil
URBAN/ACT. A handbook for alternative practice.
Volume 14: Unsolicited Architecture
Aventura. Una filosofía nómada por Rafael Argullol
Walkscapes: El andar como práctica estética, Francesco Careri
Aldo van Eyck: The Shape of Relativity por Francis Strauven
Aldo van Eyck. Writings
Team 10, Max Risselada & Dirk van den Heuvel
El Sabio, el Mercader y el Guerrero, Franco Berardi, Bifo
Imperio, Antonio Negri & Michael Hardt
Gramática de la fantasía, Gianni Rodari
A Heartbreaking Work of Staggering Genius, Dave Eggers
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Abd al Malik: DANTE - GIBRALTAR
…le temps presse et c’est pas repeindre les murs qu’il faut mais mettre la lumière dans les êtres…
…quand je croisais papa, le matin, aller travailler avec sa 102 bleue / en rentrant, le matin, de soirée, j’me disais “c’est un bonhomme mon vieux” / ensuite, j’me faufilais dans mes couvertures et j’dormais toute la journée / le style “Vampire” dormir la journée et rôder une fois le soleil couché / le genre de prédateur à l’envers, le genre qui à la vue d’un poulet meurt de peur …
…circule petit, circule / Parce qu’on risque de t’écraser si on te voit pas petit / Tu sais beaucoup sont morts parce qu’ils étaient pas en accord avec eux-mêmes / Parce qu’ils voulaient juste être raccord avec le décor / Parce qu’on supporte pas de pas faire corps avec le reste / Avec le reste on se sent être, on se sent plus fier / C’est pas la rue en elle-même, c’est pas juste la cité HLM / C’est la perception qu’on a de nous à travers elle / C’est la perception qu’on a de nous-mêmes au travers d’elle…
…La rue est devenue le plus grand théâtre de l’absurde / Obscur comme ma peau dans le regard d’une ordure / Poétiser la merde n’en change pas la nature / Mais j’ai transcendé la banlieue avec ma plume / Le CID en version black appelle-moi Othello, / Style de rap expressionniste, comme Pablo époque bleue / J’ai le blues comme BB king / Ma bibliothèque, mes livres sont mes seuls bling bling. / Et tu le sais….
…pourquoi toujours chercher ce qui nos separe?

UN MANIFIESTO
(EN CONSTANTE EVOLUCIÓN)
POR LOS FINALES ALTERNATIVOS
Esto es lo que pretende ser este blog, este rincón al margen de otras actividades, en el margen, para poder ver todos esos caminos que se salen de la norma, que se crean nuevas normas, que se inventan finales alternativos frente al pensamiento imperante de derrotismo e inmovilismo en el que corremos el riesgo de ahogarnos cada día.
La idea surge después de chocarme en infinitas ocasiones con esas voces que todo lo resuelven con “qué le vas a hacer”, “no se puede cambiar nada”, “es una pérdida de tiempo” y otras tantas surgidas de la falta de imaginación ante un sistema omnipresente. Voces que se han rendido ante una realidad que no es tal, en vez de seguir luchando por finales alternativos, por miles de ellos.
Los finales alternativos son pequeñas divergencias, minúsculas en ojos de los que se rindieron, inmensos en los ojos de los que no se resignan a dejar de soñar. Son movimientos llenos de posibilidades, nuevos territorios donde desplegar humanidad, y hacer nuestros, de nuevo, el tiempo y el espacio de nuestras vidas. Son un acto de creación y resistencia de todos aquellos que se niegan, o se negaron, a rendirse.
QUIÉN
Lucía Jalón Oyarzun Estudiante de arquitectura. Actualmente realizando su proyecto fin de carrera en la ETSAM – UPM. En la red: facebook | linkedin